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Con lo fácil que era
no supiste hacerlo.
Te escondiste es tu mundo
de mentiras y sin palabras
en el que falsamente,
tú estas segura.
Con lo fácil que era,
no supiste hacerlo.
Perdiste el olimpo
y te dedicaste
a bañarte es ti misma,
esculpiendo escusas que ni tú creias.
Con lo fácil que era,
no supiste hacerlo.
Me metiste en un juego
en el que tú eras la única que ganaba,
y la única que no movía las fichas.
Con la fácil que era,
no supiste hacerlo.
Te reiste de los colores,
porque tú sabías,
que nunca podrían ser tuyos.
Con lo fácil que era,
no supiste hacerlo.
Tú fuiste la única que no supo hacerlo.
No puedes verme,
pero sabes que estoy escribiendo para ti,
me lo has pedido cuando me alejaba.
Te iras a la cama,
te darás la vuelta y esbozarás una sonrisa,
será para mi,
porque pensarás en mi y en un beso.
Y si no puedes recordar mis caricias,
es porque aun no te he tocado lo suficiente.
Y si no puedes recordar mis besos,
es porque aun no te he besado lo suficiente.
Y si no puedes recordar un amanecer juntas,
es porque aun no ha amanecido lo suficiente.
Termino de escribir
y tu te perderás en las mantas de tu cama,
porque igual tienes frio,
cerraras los ojos y soñarás.
Entonces seré yo quien esboce la sonrisa,
y será para ti,
porque estaré pensando en ti y en un beso.
Vuela la confianza
porque las noches orgullosas reinan
cuando despiertan las ganas de perderte.
Las trompetas suenan a triunfo
y todo lo que se fue
vuelve a casa.
El recuerdo de tener que estar
se pierde en mis ojos
en los que ya sólo verás desierto.
La culpa de dejar la puerta demasiado abierta
y que tu entraras con los pies de barro
se despide con el fracaso.
El eco de las lágrimas
ya no te ahoga
porque me lo llevo todo.
La que esperaba despierta
se fuga con la media sonrisa
que no se pone triste.
Se apagan las luces.
Mi boca recorre tu cuerpo despacio,
tan despacio que paro el tiempo.
Mi pelo pinta desde tu garganta hasta tu bajo vientre,
eredandose con tu piel y el espino.
Mis manos pasan por tu pecho,
sienten el fuego de tu respiración.
Me pierdo en el espejo de tus piernas
y tu no eres consciente de lo hermosa que estás.
Ahora la noche goza tu sonrisa,
y yo cierro los ojos.
Me mojo las manos
y después de la lágrima florece la cama.
Sólo estamos tú,la oscuridad y yo,
los besos duran más de 5 minutos
y se pierden los fantasmas.
Lo único que te cubre es mi piel,
que ahora es la tuya.
Te susurro algo al oido,
y te doy el último beso en el hombro.
Respiro hondo
y dejo que corra otra vez el tiempo.
Mi boca recorre tu cuerpo despacio,
tan despacio que paro el tiempo.
Mi pelo pinta desde tu garganta hasta tu bajo vientre,
eredandose con tu piel y el espino.
Mis manos pasan por tu pecho,
sienten el fuego de tu respiración.
Me pierdo en el espejo de tus piernas
y tu no eres consciente de lo hermosa que estás.
Ahora la noche goza tu sonrisa,
y yo cierro los ojos.
Me mojo las manos
y después de la lágrima florece la cama.
Sólo estamos tú,la oscuridad y yo,
los besos duran más de 5 minutos
y se pierden los fantasmas.
Lo único que te cubre es mi piel,
que ahora es la tuya.
Te susurro algo al oido,
y te doy el último beso en el hombro.
Respiro hondo
y dejo que corra otra vez el tiempo.
Si te digo la verdad,
no se exactamente porque me gusta,
igual por que tiene la cara triste,
porque no me mira demasiado a los ojos
y si lo hace,al poco baja la mirada,
y sus parpados casi se cierran.
Puede que porque hace un gesto con la boca
justo antes de sonreir
después de sonreirla yo.
A lo mejor porque se toca el pelo
y siempre se deja un mechón,
que le cruza la cara y me obliga a apartarselo.
No se si es porque habla despacio,
asegurandose de que la entienda.
Tal vez porque le gusta el café solo con dos azucarillos
o porque sus manos parece que bailan al moverlo.
Puede que porque cuando se rie siento que me rio yo
y cuando no lo hace no lo hago yo.
Si te digo la verdad,
no se exactamente porque me gusta,pero me gusta.
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