Se apagan las luces.
Mi boca recorre tu cuerpo despacio,
tan despacio que paro el tiempo.
Mi pelo pinta desde tu garganta hasta tu bajo vientre,
eredandose con tu piel y el espino.
Mis manos pasan por tu pecho,
sienten el fuego de tu respiración.
Me pierdo en el espejo de tus piernas
y tu no eres consciente de lo hermosa que estás.
Ahora la noche goza tu sonrisa,
y yo cierro los ojos.
Me mojo las manos
y después de la lágrima florece la cama.
Sólo estamos tú,la oscuridad y yo,
los besos duran más de 5 minutos
y se pierden los fantasmas.
Lo único que te cubre es mi piel,
que ahora es la tuya.
Te susurro algo al oido,
y te doy el último beso en el hombro.
Respiro hondo
y dejo que corra otra vez el tiempo.
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