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Vuela la confianza
porque las noches orgullosas reinan
cuando despiertan las ganas de perderte.

Las trompetas suenan a triunfo
y todo lo que se fue
vuelve a casa.

El recuerdo de tener que estar
se pierde en mis ojos
en los que ya sólo verás desierto.

La culpa de dejar la puerta demasiado abierta
y que tu entraras con los pies de barro
se despide con el fracaso.

El eco de las lágrimas
ya no te ahoga
porque me lo llevo todo.

La que esperaba despierta
se fuga con la media sonrisa
que no se pone triste.


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